Historia

El Colegio Oficial de Podólogos de Canarias se creó el 6 de Marzo de 1993. Su nacimiento fue fruto del trabajo desarrollado anteriormente por la Asociación Canaria de Podólogos, que agrupaba a un conjunto de podólogos/as con ánimo de hacer crecer la profesión.

Sus principales finalidades y funciones son:
-Ordenar y vigilar el ejercicio de la profesión.
-Defender los intereses profesionales de los Colegiados.
-Velar por la ética profesional y el respeto de los derechos de los ciudadanos.
-Impedir, perseguir y llevar ante los tribunales los casos de intrusismo profesional que afecten a los podólogos y al ejercicio de su profesión.
 
Composición:
En la actualidad existen en Canarias más de noventa profesionales colegiados, repartidos en las siete islas. Esta profesión se ha desarrollado en los últimos años con gran intensidad, por ello hay muchos alumnos de las islas realizando sus estudios en las escuelas existentes en la península.
 
Desarrollo profesional:
Sigue tres vertientes perfectamente coaligadas: La Quiropodología, la Ortopodología y la Cirugía Podológica.
 
La Quiropodología: Es la base de la profesión y ha cambiado considerablemente por la incorporación de nuevos materiales, métodos de esterilizacióny por una mentalidad de buscar la causa de la afección podológica.
 
La Ortopodología: Gracias a los progresos en la fisiología y biomecánica aplicadas a la informática, se ha contribuido a la aparición de nuevos métodos diagnósticos que nos permiten realizar las ortesis podológicas directamente en el pie del paciente, con unos índices de tolerancia y efectividad altísimos.
 
La Cirugía Podológica: Cuando en los años setenta los Podólogos introdujeron en España y en Europa las técnicas de MIS (mínima incisión) se produjeron dentro del colectivo dos tendencias; con el paso del tiempo la tradicional y la de mínima forman parte del arsenal terapéutico, marcado más por la necesidad de un tratamiento acorde con la patología del paciente que por la técnica empleada.
 
Preocupaciones:
Entre las principales preocupaciones de este colectivo se encuentran el intrusismo y la incorporación del Podólogo dentro del Servicio Canario de Salud.
Respecto al primero, existen personas que sin titulación adecuada están intentando tratar el pie, sin preocuparse de las nefastas consecuencias que puede tener el paciente no sólo de transmisión de enfermedades sino incluso de amputaciones en el caso de los diabéticos.
En cuanto a la entrada en el Servicio Canario de Salud se siguen realizando desde hace años los pertinentes contactos para convencer a nuestros políticos de la necesidad de que los Podólogos formen parte dentro del sistema sanitario público, sobre todo en lo referente al pie diabético. Un Podólogo en un centro de salud significaría un ahorro importante para la sanidad canaria.